26 de mayo de 2006

Matrix existe

He leído que en la Vrije Universiteit de Amsterdam están trabajando en un proyecto para la creación de una sociedad artificial. La idea consiste en crear individuos, que no serán más que un programa de ordenador, y dejar que interactuen entre ellos para ver que pasa.

Este proyecto, denominado New Ties (New and Emergent World models Through Individual, Evolutionary, and Social Learning) empezó en 2004, y está previsto que finalice en verano del año que viene. Van a utilizar un grid de ordenadores para que en ellos vivan las personas virtuales. Cada una tendrá unas características de personalidad, que además podrá variar a medida que se relaciones con las otras personas. Por si fuera poco, podrán reproducirse de forma que los hijos hereden algunas de las características de sus padres (vamos, como en la vida real).

A estos seres también se les dotará de un lenguaje básico, con el que puedan comunicarse, así como unas reglas mínimas de supervivencia. Los objetivos del estudio son desarrollar esta sociedad y ver cómo se establecen los mecanismos sociales que les permitan intercambiar conocimientos para que la sociedad avance. Por ejemplo, ver si crean un lenguaje más evolucionado a partir del inicial.
Un objetivo más ambicioso es ver si las personas virtuales llegan a preguntarse sobre el origen del mundo y de si mismos. Todo muy filosófico.

Más que a Matrix, esto me recuerda a la película Nivel 13. Para el que no la haya visto, trata de esto mismo. Un mundo virtual, en el que viven personas artificiales que no son conscientes de que no existen más que dentro de un ordenador, y donde las personas reales pueden entrar a verlo.

Igual este es el futuro que nos espera. Poder ir de vacaciones a cualquier lugar del mundo y de la historia, ser cualquier personaje, y que los que haya alrededor no sean conscientes de que sólo están ahí para tu diversión.

1 comentario:

baudo dijo...

El problema que veo es que estos programas, al final, se acaban basando en un conjunto básico de reglas estrictas, lo cual no es cierto en los seres humanos.

Somos difíciles de imitar (afortunadamente, con una especie humana basta y sobra)