28 de marzo de 2006

Soy un Talibán

Esa es la respuesta obtenida cuando intento defender mis derechos.

Ayer en el ensayo de la banda, nos avisaron que podíamos ir a secretería a cobrar las Fallas. Como todas las sociedades culturales donde van menores, está prohibido fumar en todo el local. Después de esperar a que me tocara el turno, cuando al fin consigo entrar en secretaría me encuentro con el siguiente panorama: el encargado de pagarnos, junto con una madre de músico que preparaba los cheques, en una mesa. En otra mesa, otro padre y la mujer del presidente, mirando como pagan y fumándose unos cigarros.
Nada más entrar, les recordé que no se podía fumar. Ellos en vez de apagar los cigarros y pedir disculpas, me dan la siguiente respuesta: "sí, ya eres el segundo que nos lo dice", y siguen fumando.

Obviamente me sentó mal, ya no tanto que fumaran, que también, sino la respuesta que me dieron. En cuanto bajé y vi al presidente, le comenté lo sucedido y me quejé (sí, soy un chivato, qué le vamos a hacer). Pero lo peor de todo es que cuando ve al vicepresidente, y le dice que hay que conseguir que la gente no fume, resulta que me responde que soy un talibán, que si estamos en casa tampoco pasa nada por fumar.

Y yo me pregunto:
-¿Por qué tengo que aguantar los humos de los demás, si la ley deja claro que no se puede?
-¿Desde cuando defender tus derechos es ser un talibán?
-Simplemente por educación, aunque no estuviera prohibido, ¿no sería lógico que alguien dejara de fumar si está molestando a otra persona?
-¿Por qué si los músicos no fuman en el local, y en los descansos se salen a la calle (en verano o en invierno), tenemos que aguantar que los padres fumen, siendo que nadie les obliga a estar allí?
-Y sin tener que ver con el tabaco, ¿por qué si cuando pagan nos hacen entrar de uno en uno, supongo para mantener la confidencialidad, tienen que estar esas dos personas que no pintan nada viendo como cobramos?

Supongo que a medida que pase el tiempo los fumadores se irán acostumbrando a que ahora hay más sitios donde no se puede fumar. Porque ya se ha conseguido que casi nadie fume en los ascensores, en los autobuses... cuando hace unos años era lo más normal del mundo.

Esperemos que no tarde demasiado en llegar el momento en que no tenga que recordarle a nadie que no se puede fumar, porque no fumen.

3 comentarios:

mari_jose dijo...

No seas necio y rebelate!!!!

baudo dijo...

Deja, deja, ya se anima bastante él solito...
Desde que es funcionario está de un rebelde subido :P

Perro del desierto dijo...

Yo siempre he sido rebelde. Pero ahora ya no me lo callo tanto como antes.